Decenas de miles de personas tomaron el centro de Madrid la noche del sábado 21 de octubre en apoyo a la candidatura a Patrimonio Mundial de la UNESCO del Sitio del Retiro y el Prado. Fue una Luna de Octubre que muchos madrileños ya piden que se repita todos los años. El Retiro, el Museo del Prado, la Cibeles, el Salón de Reinos y todo el Paseo del Prado se iluminaron en la noche más mágica del año. No se recordaba algo así desde las Noches en Blanco.

Madrid es la única gran capital europea que no cuenta aún con algún sitio protegido por la UNESCO. El Ayuntamiento lleva promoviendo la candidatura del Sitio del Retiro y el Prado desde 2014. Esta gran fiesta nocturna supone un espaldarazo popular y cultural para una iniciativa que protegerá este espacio único para las siguientes generaciones.

El programa incluía numerosas actividades, como un espectáculo sonoro en el estanque del Retiro, a cargo de Llorenç Barber, y la instalación Waterlicht, del estudio de Daan Roosergaarde, en el Paseo de las Estatuas. El Museo del Prado fue objeto de un vídeo mapping y la fuente de Cibeles apareció inundada de botellas de plástico, con objeto de denunciar la contaminación marina.

¿Qué es el Sitio del Retiro y el Prado?

Es un paisaje cultural de 203,2 hectáreas, de las que más de la mitad corresponden el Parque del Retiro. Un escenario, creado en la época de los Austrias, con una densidad de belleza artística y natural por metro cuadrado única en el mundo. El Museo del Prado, el Jardín Botánico, el parque del Retiro, el Salón de Reinos, el Observatorio Astronómico, el Casón del Buen Retiro, la Real Academia Española, el Palacio de Cristal, el Paseo del Prado, el Museo Thyssen, las fuentes de Neptuno, Apolo y Cibeles, el Monumento a Alfonso XII, la Cuesta de Moyano, el Palacio de Comunicaciones… La lista es interminable.

¿Qué pasos se han dado para que sea declarado Patrimonio Mundial?

La UNESCO renueva cada año la lista de lugares considerados Patrimonio Mundial. También conocido como Patrimonio de la Humanidad. En España tenemos 30 sitios protegidos por la UNESCO. Desde la Torre de Hércules al casco histórico de Cáceres, el Teatro Romano de Mérida, la Alhambra de Granada, la cueva de Altamira o el Camino de Santiago.

En la Comunidad de Madrid hay tres sitios que ya son Patrimonio Mundial: el Palacio y los Jardines de Aranjuez, el monasterio de El Escorial y el centro histórico y la Universidad de Alcalá de Henares. Pero, hasta ahora, nada en la ciudad de Madrid. Ni la Plaza Mayor, ni el Museo del Prado ni la Gran Vía.

La candidatura del Retiro y el Prado fue anunciada en 2014 por la entonces alcaldesa de Madrid, Ana Botella, y desde el primer momento fue apoyada por todos los partidos políticos. El 18 de noviembre de 2014, la candidatura fue admitida en la Lista Indicativa de España, un primer paso crucial, a nivel nacional, para enfilar un camino que no es fácil y que dura años. Es como la admisión a trámite por parte de un tribunal. Podía haber sido inadmitida, ya que hay muchos sitios en España que compiten por ser la “candidatura oficial” que presenta cada año el Gobierno ante la UNESCO. Actualmente hay 1.681 sitios en la Lista Indicativa de la UNESCO. De ellas, solo unas decenas llegan a materializarse cada año como candidaturas oficiales. Y en la Lista Indicativa de España hay 29 sitios, incluido el Retiro y el Prado.

El 27 de enero de 2015, el Gobierno español registró el Sitio del Retiro y el Prado en la Lista Indicativa ante el Comité de Patrimonio Mundial de la UNESCO, en París. Los lugares seleccionados por cada Gobierno nacional deben permanecer al menos un año en esa Lista antes de que se presente formalmente la candidatura. En el caso del Retiro y el Prado, ese plazo se ha superado con creces.

El Gobierno debe presentar formalmente su candidatura antes del 1 de septiembre de cada año. Se abre entonces un periodo de al menos dos años para que la UNESCO examine  el expediente, visite el lugar, pida explicaciones y ampliaciones. La Declaración de Patrimonio Mundial se produce cada año en torno a mediados de julio. Es decir, en el mejor de los casos, una vez que España presente oficialmente la candidatura, ésta no se aprobaría antes de 2020.

Texto: Ignacio Bazarra

Fotos: Ofelia Matos

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