Las barcas del Retiro en 1867

Las barcas del Retiro cumplen este 16 de agosto 150 años. Se inauguraron en 1867. Eran un poco distintas a las actuales, porque los usuarios no tenían que remar, sino que se dejaban llevar por un gondolero profesional.

Según daba cuenta “El Museo Universal” en su edición de agosto de aquel año, los madrileños disfrutaban de una nueva atracción, en plenas fiestas de la Paloma, de San Lorenzo y de San Cayetano, mientras el reinado de Isabel II daba sus últimos estertores. El periódico solicitaba que los precios fueran más populares, o “más arreglados”, como decía literalmente. Las barcas de primera clase costaban cinco reales, mientras que las de segunda se alquilaban a un real. Al frente de las barcas había “marinos de verdad”, según el periódico, y la concurrencia era grande sobre todo los fines de semana. Las barcas unían a la clase popular con los madrileños más elegantes.

Para el nuevo servicio de alquiler se añadió un segundo embarcadero al estanque. Ya en tiempos de Fernando VII se había construido un lujoso embarcadero real, obra del arquitecto Isidoro González Velázquez. Hasta 1867 el Estanque era utilizado en exclusiva por la Familia Real, que surcaba sus aguas a bordo de lujosas góndolas, dos de cuyos ejemplares se pueden ver hoy en día en el Museo de Falúas Reales en Aranjuez: la fastuosa falúa de Carlos II y la barca con la que navegaba en el Retiro el rey Fernando VII.

Las barcas del Retiro han sobrevivido 150 años. Hoy son más ligeras y permiten recorrer fácilmente los más de 37.000 metros cuadrados del Estanque Grande. Los orígenes del Estanque, al que muchos madrileños llaman Lago, se remontan a Felipe II, cuando aún no existía el Retiro, que era una zona de huertas y de caza. Fue su nieto, Felipe IV, quien mandó construir el Palacio y los Jardines del Buen Retiro en la década de 1630, por iniciativa del Conde Duque de Olivares. El arquitecto Alonso Carbonell. uno de los autores del Palacio del Buen Retiro, fue quien se ocupó de delimitar el Estanque y de construir varias norias en su perímetro para abastecerle de agua.

Hoy en día el embarcadero es más modesto que el que utilizaron nuestros tatarabuelos en 1867. La actual zona de acceso a las barcas se construyó en los años 20 del siglo pasado tras inaugurarse el Monumento a Alfonso XII justo donde estaba el anterior embarcadero real de Fernando VII. Las historias del Retiro.

 

Foto: Dibujo de El Museo Universal. Hemeroteca de la Biblioteca Nacional de España (BNE).

Texto: Ignacio Bazarra

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